La Argentina tiene mil desafíos estratégicos, de todo tipo, económicos, sociales, políticos, demográficos. Pero sólo hay una traba estratégica, estructural, que no nos permite avanzar: la falta de una dirigencia política lúcida.
Hay que pensar un país. Hay que tener una visión estratégica. Pero sobre todo hay que tener corazón [esfuerzo, ganas, vocación profunda].
El objetivo de la Fundación Contemporánea es la formación de dirigentes políticos dispuestos a hacer este gran trabajo. La idea es dar a la Argentina entre 500 o 1.000 personas. Estamos trabajando en esa línea desde hace 15 años y estamos dispuestos a trabajar 30 años más.
Dentro de la Fundación hay tres grandes áreas: 1) Pensamiento Estratégico Nacional; 2) Formación de Dirigentes, y 3) el Área Social.
1) Los países se están transformando en espacios continentales. Una nación de 40 millones de habitantes no tendrá ninguna gravitación en el futuro. O nos integramos en un espacio continental o desaparecemos. Para nosotros Argentina es un país, pero “la Nación” es Latinoamérica.
Pertenecíamos a un “país continental” de alcance mundial que era el Imperio Español. Ya en esa época estábamos muchísimo más globalizados que hoy.
El problema es que acá chocó la civilización con la cultura. En otros países se incorporó la civilización a la cultura. Argentina tendría que haber sido católica, con valores religiosos y Civilización y Modernidad. Por eso es que digo que nosotros somos unitarios y federales. Yo soy eso, soy religioso, vivo mi fe, respeto otras posturas, pero yo quiero ser Canadá y no el país que tenemos hoy.
2) Poca gente con corazón cambia la historia. Esencialmente es la vocación. El poder es para servir. Y el servicio es poder.
Hacen falta decisiones políticas coherentes y el país en 10-15-20 años da un salto.
Sin una recuperación de la política no se puede construir un país nuevo. Cada sector tiene que hacer su trabajo, pero “la política” es la que tenemos que regenerar. “La política” es la que tenemos que reconstruir, pacificando nuestra historia, generando instituciones útiles.
3) En el plano social, dejamos de hacer asistencialismo para hacer promoción humana a través del microcrédito.
Los invitados transmiten una invitación amplia para trabajar conjuntamente, intercambiar agendas y que los interesados individualmente se acerquen a su institución
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